Hay un momento en primavera en que todos los edificios de oficinas de la Marina y los hoteles del paseo marítimo nos llaman la misma semana. El sol empieza a entrar de lado, y el velo blanco que el salitre ha ido dejando en los cristales durante el invierno se ve de golpe. En el interior de la ciudad un cristal exterior aguanta tres o cuatro meses limpio. A menos de 500 metros del mar, aguanta tres semanas.

Qué le pasa al cristal cerca del mar

El aire del puerto lleva sal en suspensión. Se deposita en el vidrio, atrae humedad y polvo, y forma una película que no se va con lluvia (la lluvia trae más sal). A eso se suma la contaminación del tráfico de camiones del puerto y, en verano, la crema solar de la playa que acaba en los cristales de planta baja de los hoteles. El resultado es un cristal opaco por fuera aunque por dentro esté impecable.

Un problema añadido: si se limpia con producto y cuchilla como en el interior, el cerco vuelve en días porque la sal que quedó en los marcos y las juntas se arrastra al vidrio con la siguiente humedad.

Cómo lo hacemos: agua pura y pértiga

Para exteriores hasta unos 15 metros usamos sistemas de pértiga con agua desmineralizada. El agua pasa por un filtro de resinas que le quita los minerales; el cepillo de la pértiga frota el cristal y el marco, y el agua pura aclara sin dejar residuo, porque no hay nada que se seque en el vidrio. No lleva producto, no hace falta escalera ni plataforma hasta esa altura, y el operario trabaja desde la acera con los pies en el suelo. En la Marina y en los edificios de la avenida de Francia es lo que usamos en casi todas las fachadas.

Por encima de 15 metros, o en muros cortina que no se alcanzan desde la calle, entran las plataformas elevadoras o los trabajos verticales con cuerdas. Ahí la normativa de trabajos en altura (Real Decreto 2177/2004 y el plan de seguridad correspondiente) obliga a formación específica, equipos certificados y planificación. Se presupuesta como trabajo aparte y lo explicamos en la página de limpieza de cristales y fachadas.

Cada cuánto

Primera línea de mar (paseo de la Malvarrosa, Marina, Pinedo, El Saler): exteriores cada 4-6 semanas. Segunda línea y entorno del puerto (Grau, avenida del Puerto, Natzaret): cada 6-8 semanas. Camins al Grau y Quatre Carreres, ya más resguardados: cada 2-3 meses. Interiores y mamparas, mensual en oficinas con la limpieza habitual.

En hoteles de la playa conviene programar una limpieza justo antes de Semana Santa y otra a principios de junio, y mantener el ritmo de 4-6 semanas hasta octubre. En oficinas del puerto, a muchos clientes les cuadra una limpieza exterior al inicio de cada trimestre y una extra antes de una visita importante.

Lo que cuesta

Con pértiga de agua pura, entre 1,5 y 3 € por m² de cristal exterior según acceso y altura, con mínimo por intervención. Un edificio de oficinas de cuatro plantas en la avenida de Francia con 300 m² de cristal exterior se limpia en una mañana por 500-800 € más IVA. Dentro de un contrato de mantenimiento se pacta como tarea mensual o bimestral con precio fijo, y suele salir mejor que llamar cada vez. Las plataformas y los trabajos verticales multiplican el precio por dos o por tres, así que merece la pena mirar primero hasta dónde llega la pértiga.

Escaparates, restaurantes y locales

En restaurantes de la playa y tiendas del Cabanyal el escaparate se limpia semanalmente dentro de la limpieza habitual, por dentro y por fuera, con agua pura si está en primera línea. Es el cristal por el que entra el cliente y el que más se ve. Lo mismo en los cristales de la sala de una arrocería de Pinedo: la arena y la sal se notan a mediodía cuando entra el sol.

Y un consejo que damos siempre: si vas a pedir una limpieza de cristales a fondo, hazla después de la limpieza de la fachada con hidrolimpiadora, no antes. La fachada arrastra sal y suciedad al cristal cuando se limpia.

Pide presupuesto para tu nave, oficina o comunidad

Visita sin compromiso en el Marítim y el sur de València, precio cerrado por escrito y contrato mensual sin ataduras.